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Monthly Archives: junio 2013

Phil Libin: “La siguiente revolución de Internet será la de los aparatos”

1372271319_402240_1372271400_noticia_normalPhil Libin cuida de sus relojes con mimo, son su tesoro más preciado. Eran su debilidad, pero estuvo a punto de empeñarlos cuando se vio sin fondos. Hace poco más de cuatro años no le llegaba ni para pagar las facturas y venía cómo su sueño se esfumaba. En 2008 Evernote daba los primeros pasos. Una madrugada mandó un último correo con el plan de negocios y decidió que al día siguiente su colección estaría en eBay. Al amanecer su suerte había cambiado, apostaban por él. Hoy la estantería del despacho, sigue marcando la hora.

Cinco años después Evernote es una de las aplicaciones más descargadas en móviles, tabletas y ordenadores. La empresa tiene 320 empleados. Cuenta con más de 60 millones de usuarios activos. Un tercio está en Estados Unidos. Dos millones son de España. Japón, que ya cuenta con cinco millones, China y Corea son los que registran un crecimiento más rápido. La aplicación, que se usa tanto en oficinas como en escuelas, tiene oficinas en San Francisco, su sede central, Austin, Zurich, Moscú, Tokio, Beijing, Sao Paulo y Taiwán.

La idea es sencilla. Evernote es un cuaderno de notas en el que se pueden añadir fotos, textos, citas y vídeos. Su fortaleza reside en la capacidad para ordenarlas por fechas y etiquetas y un gran acierto en las búsquedas. Su servicio, en principio es gratuito, pero si se consumen más de 60 megas de almacenamiento al mes es necesario pagar 3,8 euros (cinco dólares) al mes o 35 anuales (45 dólares). Además de ganar en espacio, los clientes de pago pueden buscar texto dentro de un PDF almacenado o ver cómo su trazo en la pantalla se convierte en texto.

Pregunta: ¿Cuál es su definición de Evernote?

Respuesta: Un sistema para móviles, tabletas y ordenadores para ser más inteligente. Confío en poder decir pronto que también funcione en gafas, relojes, frigoríficos y todo tipo de aparatos.

Nuestro modelo de negocio es opuesto al de los videojuegos, por ejemplo, cuyo valor se desmorona en cuestión de semanas.

P. Su aplicación se basa en la nube pero nunca hablar de ella, ¿por qué?

R. Es que no sirve de nada decirlo. Lo importante es que funcione, que todas las notas se sincronicen sin que se perciba. Evernote guarda copia local y en el servidor, de modo que no se pierde nada.

P. ¿Cómo ha cambiado desde los comienzos hasta ahora?

R. Es más sencillo, más claro. La finalidad es la misma, pero hemos quitado todo lo que era confuso.

P. ¿Merece la pena pagar por su servicio?

R. Depende del uso que se haga. Evernote es gratis. No se trata de un servicio freemium, porque funciona muy bien sin tener que pagar. Lo normal es que, a medida que cobra importancia, se planteen tener una experiencia superior. El 5% de los usuarios comienzan a pagar un año después de empezar a probarlo. A los dos años el porcentaje es del 11%. A los cinco, tenemos una tasa del 20%.

P. ¿Su modelo es como el muro de pago de los diarios?

R. No exactamente. En Evernote, cuanto más se usa, más valor se aporta. Las noticias, en cambio, mantienen un valor constante, porque se refrescan y renuevan. El factor novedad es lo que les da valor. Evernote tiene un modelo de negocio opuesto al de los videojuegos, por ejemplo, cuyo valor se desmorona en cuestión de semanas. Empiezan en alto y a las pocas semanas bajan.

P. Una de sus primeras decisiones fue abrir el código para que otros creasen programas basados en Evernote, ¿qué resultados les ha dado?

R. Además de ayudarnos a crecer y darnos a conocer nos ha servido para tener un censo de 25.000 desarrolladores. En total hay 300 aplicaciones que acceden a Evernote. Algunas, como Evernote Food, dedicada a recetas, comida y gastronomía, está hecha por nosotros.

P. ¿Qué papel juegan las redes sociales?

R. Ahora mismo, ninguno. En los comienzos nos sirvieron para darnos a conocer, pero no somos sociales, ni queremos serlo. No pensamos en tus amigos, sino en ti. Evernote es privado, por eso no tenemos anuncios, ni hacemos análisis de datos, ni nada parecido. Nos centramos en dar un buen servicio.

P. ¿Qué opinan de sus competidores?

Evernote es privado, por eso no tenemos anuncios, ni hacemos análisis de datos. Nos centramos en dar un buen servicio.

R. Nada. Esto es un negocio, no un deporte. Aquí no hay una guerra, ni un ring de boxeo. No se trata de ganar o perder, sino de ganar todos. Vivimos en un ecosistema y nos apoyamos unos a otros. Yo lo veo como si fuéramos un grupo de música, a la gente le gustan varios. Algunos de nuestros socios son Facebook, Apple, Amazon o Google. Trabajamos con ellos aunque también compitamos en algunos aspectos.

P. ¿Qué pensó cuando Google lanzó Keep para hacer lo mismo que su producto?

R. Me pareció bien. Nos beneficia. Keep no hace lo mismo que nosotros. Al contrario, muchos pueden probarlo, ver que les resulta útil y cuando necesitan algo más avanzado, llegan a Evernote. Con nosotros sucede lo mismo que con las aplicaciones para consultar el tiempo o la bolsa. A muchos les vale con la que tiene por defecto en el móvil, el que quiere hacer deporte al aire libre o tiene una cartera de inversiones, busca algo mejor y paga por ello.

P. ¿Cómo será Evernote dentro de cinco años?

R. Me gustaría que se mantuviera el espíritu de las startups, no cinco años, sino 100. Que no se pierda la pasión, la innovación, la capacidad para reaccionar rápido. Tengo claro que esto es solo el comienzo. La próxima revolución será la de los aparatos. Internet estará en todo tipo de electrodomésticos y prendas inteligentes. Evernote tiene que estar ahí.

La justicia de la UE da la razón a Google sobre el derecho al olvido en Internet

1372142902_959606_1372152135_noticia_normalEl abogado general del Tribunal de Justicia de la UE se ha pronunciado sobre el alcance del derecho al olvido en Internet en un caso que enfrenta a España, y en concreto a la Agencia de Protección de Datos, con el gigante informático estadounidense Google. Según el dictamen, el buscador de Internet no tiene obligación de borrar contenido a petición de un usuario.

El dictamen preliminar publicado por el abogado general del Tribunal no tiene carácter vinculante, aunque los jueces suelen seguir estas recomendaciones en el 80% de los casos. La sentencia final se publicará dentro de unos meses.

El litigio se remonta al año 2010, cuando la Agencia Española de Protección de Datos exigió a Google que eliminase en los resultados de sus búsquedas los vínculos al anuncio publicado en un periódico de una subasta de inmuebles relacionada con un embargo por deudas a la Seguridad Social. Mario Casteja, abogado, tecleó su nombre en internet y comprobó que aparecía vinculado a esa información. La Agencia actuó a petición de Casteja, que alegaba que el embargo al que se vio sometido en su día está totalmente solucionado y resuelto desde hace años y carece de relevancia en la actualidad, por lo que no quería que apareciera cuando se buscara su nombre en Google.

No obstante, la Agencia de Protección de Datos denegó la petición de borrar el anuncio original en el periódico, al considerar que la publicación de los datos en cuestión tenía justificación legal y su fin era dar la máxima publicidad a las subastas para conseguir la mayor concurrencia de licitadores.

Ante la exigencia de eliminar los resultados de búsqueda de este y otros casos, Google llevó ante la Audiencia Nacional a la Agencia de Protección de Datos, alegando que corresponde a la fuente original de la información corregirla si es incorrecta y que obligarle a suprimirla del resultado de sus búsquedas constituye un atentando contra la libertad de expresión.

Tras la vista, la Audiencia Nacional ha planteado al Tribunal de Justicia una serie de preguntas para resolver el caso, cuyas primeras respuestas se han conocido este martes. En particular, el tribunal español ha preguntado si el afectado tiene derecho al olvido, es decir, a dirigirse a buscadores para impedir la indexación de la información referida a su persona publicada en páginas web de terceros, amparándose en su voluntad de que no sea conocida por los internautas cuando considere que puede perjudicarle o desea que sea olvidada, aunque se trate de una información publicada lícitamente por terceros. La Audiencia Nacional deseaba saber además si es posible aplicar la directiva de la UE sobre protección de datos para tutelar el derecho a la protección de los datos de un nacional español y que tiene su residencia en España, frente a la empresa Google, que tiene su domicilio fuera de la UE, en Estados Unidos.

Casteja ve ahora cómo su caso ha vuelto otra vez a la palestra. Este abogado gallego, experto en grafología, considera, a pesar del dictamen del abogado general del Tribunal de Justicia de la UE, que lo fundamental es que “las personas puedan tener intimidad” y “escoger dónde salir”. Cree que la privacidad está cada vez más amenazada y que es “preocupante” ver cómo los Gobiernos están espiando sin descanso a ciudadanos de todo el mundo. Afirma que la gente debe tener la posibilidad de elegir si quiere que se sepan aquellas cosas intrascendentes que le afectan. “Esto no tiene nada que ver con la libertad de expresión, porque Google se dedica solo a cortar y pegar”, rebate.

Aunque el dictamen no es definitivo, Casteja percibe que marcará el camino para la sentencia definitiva. “Nuestro planteamiento”, apunta su abogado, Joaquín Muñoz, “es poder conocer las reglas del juego. Saber a qué se tienen que atener los usuarios y cuál es la responsabilidad del buscador. Entendemos que el principal responsable es el editor de la página web, pero los buscadores también tienen su responsabilidad”.

Los calcetines también serán inteligentes

1371652367_476559_1371659712_noticia_normalSi unas gafas pueden ser inteligente, por qué no los calcetines, siempre más en contacto con el cuerpo humano. Heapsylon asegura que sus calcetines han superado la prueba de la lavadora. Aparte de asegurar que entrarán dos y saldrán dos, los sensores de los calcetines no perderán sus propiedades, entre ellas la capacidad de prevenir lesiones o detectar en la gente mayor pérdida del equilibrio, además de contar pasos y escalones.

Los calcetines Sensoria de la empresa Heapsylon se añaden a la lluvia de wearables, accesorios inteligentes para ropa que últimamente se encuentran en proyecto, como las gafas de Google o el iWatch de Apple o Samsung. Sin esperar a ellos, ya existen relojes inteligentes de Sony y I’m Watch, así como pulseras o collares que miden el ejercicio físico. Por lo general, siempre consiste en sensores y acelerómetros que se comuinican via bluetooh con el smartphone y, posteriormente, volcarlos datos en el ordenador.

Heapsylon intenta recoger la financiación de 65.000 euros en Indiegogo. Sus fundadores son exempleados de Microsoft en el área de Kinect, que aspiran a convertirse “en el Gore TEX de los calcetines. Estamos hablando de la nueva generación de la computación, la que se incrusta en las prendas de ropa que vestimos”, ha declarado el cofundador y consejero delegado, el italiano David Vigano.

La monitorización del ejercicio no es solo asunto de los deportistas. Su mayor incentivo económico proviene de la medición de constantes vitales para aseguradoras médicas y la medicina preventiva de la sanidad pública. Recientemente Jawbone, fabricante de un medidor de pasos, ha llegado a un acuerdo con la sanidad pública para sus pacientes.

Según cifras del sector, solo en Estados Unidos la monitorización de pacientes creció de los 2.900 millones de euros en 2007 a 6.600 en 2011 y llegará a los 15.300 millones de euros en 2016, según Kalorama Information. El atractivo de estos wearables es que pueden ayudar a reducir el coste del gasto sanitario entre la creciente población de más edad. En el caso de los calcetines Sensoria, aparte de medir pasos y escalones (cuanto más bajo se coloca el aparato en el cuerpo mayor es su fiabilidad), puede detectar heridas y defectos en el andar y pérdidas de equilibrios.

El primer par de calcetines, con la tobillera de recogida de datos, costará 112 euros, y 60 los siguientes tres pares, solo con los sensores.

Steve Jobs creía que no pasaría a la historia

Entrevista con Steve Jobs en 1994.

“En diez años estaré olvidado”. Así lo pensaba Steve Jobs en una entrevista concedida a la Silicon Valley Historical Association en el año 1994, y que ha difundido en su web.

“El trabajo que he hecho yo en toda mi vida quedará obsoleto cuando tenga 50 años”, predecía Jobs diez antes de alcanzar esa edad. En ese tiempo, en 1994, Jobs había sido despedido de la compañía que fundara, y había creado NeXT, que posteriormente sería el embrión de Pixar y sus dibujos digitalizados. “Apple 2 ya está obsoleto, el Apple 1 se quedó obsoleto ya hace unos años y MacIntosh está a punto de quedarse obsoleto en unos pocos años”, añadía en la entrevista de 20 minutos, que se puede descargar al precio de 14 dólares.

Tres años después de esta entrevista, Jobs fue fichado de nuevo por Apple, les vendió Next, creó los iMac, y fundamentalmente los aparatos que dieron una nueva dimensión a la compañía: el reproductor musical iPod (2001), el teléfono iPhone (2007) y las tabletas iPad (2010), un año antes de morir.

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